COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO, AL PARLAMENTO
EUROPEO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL Y AL COMITÉ DE LAS
REGIONES
Seguridad de las redes y de la información:
Propuesta para un enfoque político europeo.2
Seguridad de las redes y de la información:
Propuesta para un enfoque político europeo
Índice
1. Introducción
2. Análisis de los problemas de seguridad de las redes y de
la información
2.1. Definición de la seguridad de las redes y de la
información
2.2. Resumen de las amenazas en materia de seguridad
2.2.1. Interceptación de las comunicaciones
2.2.2. Acceso no autorizado a ordenadores y redes de
ordenadores
2.2.3. Perturbación de las redes
2.2.4. Ejecución de programas malintencionados que
modifican y destruyen los datos
2.2.5. Declaración falsa
2.2.6. Accidentes no provocados
2.3. Nuevos desafíos
3. Un enfoque político europeo
3.1. Justificación de la intervención pública
3.2. Concienciación
3.3. Un sistema europeo de alarma e información
3.4. Apoyo tecnológico
3.5. Apoyo a la normalización y certificación orientadas al
mercado
3.6. Marco legal
3.7. La seguridad y la administración pública
3.8. Cooperación internacional
4. Próximos pasos.3
1. Introducción
La seguridad de las redes electrónicas y de los sistemas de
información suscita cada ve más preocupación, en paralelo al rápido aumento del
número de usuarios y del valor de sus transacciones. La seguridad ha cobrado
ahora una importancia crítica, hasta el punto de que constituye un requisito
previo para el crecimiento del comercio electrónico y el funcionamiento de la
economía en su conjunto. La combinación de varios factores explica que la
seguridad de la información y de las comunicaciones se encuentre en la
actualidad a la cabeza de las prioridades políticas de la Unión Europea:
Las administraciones públicas se han dado cuenta de hasta
qué punto la economía y los ciudadanos dependen del funcionamiento eficaz de las
redes de comunicación y varias de ellas han comenzado a revisar sus
disposiciones en materia de seguridad.
Internet ha creado una conectividad mundial que pone en
contacto millones de redes, grandes y pequeñas, y cientos de millones de
ordenadores individuales y, cada vez más, otros aparatos como los teléfonos
móviles. Ello ha llevado consigo una reducción considerable del coste del acceso
ilegal y a distancia a valiosa información económica.
Es bien conocida la difusión a través de Internet de virus
que han causado importantes daños por destrucción de información o denegación de
acceso a la red. Tales problemas de seguridad no se limitan a un país concreto,
sino que se extienden rápidamente a otros Estados miembros.
Los Consejos Europeos de Feira y Lisboa reconocieron el
papel de Internet como uno de los motores fundamentales de la productividad de
las economías de la UE al lanzar el Plan de acción eEuropa 2002.
En este contexto, el Consejo Europeo de Estocolmo de los
días 23 y 24 de marzo de
2001concluyó que "el Consejo, en concertación con la
Comisión, pondrá en marcha una amplia estrategia en materia de seguridad de las
redes electrónicas, que prevé medidas prácticas de aplicación. Esta estrategia
deberá estar preparada para el Consejo Europeo de Gotemburgo." La presente
comunicación es la respuesta de la Comisión Europea a esta petición.
Un entorno cambiante
La seguridad se ha convertido en uno de los principales
desafíos a que se enfrentan los responsables políticos y el estudio de una
respuesta adecuada a este problema constituye una tarea cada vez más compleja.
Hace tan solo unos años, la seguridad de la red era fundamentalmente un problema
para los monopolios de Estado que ofrecían servicios especializados basados en
redes públicas, fundamentalmente la red telefónica. La seguridad de los sistemas
informáticos se limitaba a las grandes organizaciones y a los controles de
acceso. La elaboración de una política de seguridad constituía una tarea
relativamente fácil. La situación ha cambiado radicalmente debido a una serie de
transformaciones producidas en el mercado mundial, entre las que cabe citar la
liberalización, la convergencia y la mundialización.
En la actualidad predomina la propiedad y gestión privadas
de las redes. Los servicios de comunicación están abiertos a la competencia y la
seguridad forma parte de la oferta de mercado. No obstante, muchos clientes
ignoran la amplitud de los riesgos en materia de seguridad a la hora de
conectarse a la red y toman su decisión sin estar perfectamente informados..
Las redes y los sistemas de información están en un proceso
de convergencia. Cada vez están más interconectados, ofrecen el mismo tipo de
servicio sin descontinuidad y personalizado y comparten en cierta medida la
misma infraestructura. Los equipos terminales (PC, teléfonos móviles, etc.) se
han convertido en un elemento activo de la arquitectura de la red y pueden
conectarse a distintas redes.
Las redes son internacionales. Una parte significativa de
la comunicación actual es transfronteriza y transita por terceros países (a
veces sin que el usuario final sea consciente de ello), por lo que cualquier
solución a los problemas de seguridad habrá de tener en cuenta este factor. La
mayoría de las redes están formadas por productos comerciales procedentes de
proveedores internacionales. Los productos de seguridad deberán ser compatibles
con las normas internacionales.
Pertinencia de la política
Todos estos factores limitan la capacidad de las
administraciones públicas para influir en el nivel de seguridad de las
comunicaciones electrónicas de ciudadanos y empresas. No obstante, ello no
quiere decir que el sector público deje de tener una función que desempeñar.
Estas son las razones que respaldan su papel:
En primer lugar, existen varias medidas legales vigentes a
escala comunitaria con repercusiones específicas en materia de seguridad de las
redes y de la información. En particular, el marco europeo de las
telecomunicaciones y de la protección de los datos contiene disposiciones que
obligan a los operadores y a los proveedores de servicios a garantizar un nivel
de seguridad adecuado a los riesgos contemplados.
En segundo lugar, la seguridad nacional suscita cada vez
más preocupación en la medida en que los sistemas de información y las redes de
telecomunicaciones se han convertido en un factor crítico para otras
infraestructuras (el abastecimiento de agua y electricidad, por ejemplo) y otros
mercados (por ejemplo, el mercado financiero mundial).
Por último, existen varias razones que justifican la
intervención pública para paliar las deficiencias del mercado. Los precios de
mercado no siempre reflejan de forma exacta los costes y los beneficios de las
inversiones en la mejora de la seguridad de las redes, y usuarios y proveedores
no siempre soportan todas las consecuencias de sus prácticas. El control de la
red es disperso y es posible utilizar los puntos débiles de un sistema para
atacar a otro. La complejidad de las redes hace que los usuarios tengan
dificultades para evaluar los peligros potenciales.
La presente Comunicación tiene pues por objetivo determinar
en qué ámbitos es necesario introducir o reforzar la actuación pública a nivel
europeo o nacional.
El capítulo 2 define la seguridad de las redes y de la
información, describe las principales amenazas para la seguridad y evalúa las
soluciones actualmente disponibles. Su intención es suministrar el nivel de
comprensión de la seguridad de las redes y de la información suficiente para
facilitar una buena comprensión de las soluciones propuestas. No se trata de
ofrecer una visión técnica exhaustiva de los problemas de seguridad de las
redes.
El capítulo 3 propone un enfoque político europeo dirigido
a mejorar la seguridad de las redes y de la información. Se basa en un análisis
de la necesidad de completar las soluciones del mercado con acciones a nivel
político. Presenta una serie de medidas concretas, tal y como solicitó el
Consejo Europeo de Estocolmo. La política propuesta debe verse como parte
integrante del marco existente para los servicios de comunicación electrónica,
la protección de los datos y, más recientemente, la política en materia de
ciberdelincuencia.
2. Análisis de los problemas de seguridad de las redes y de
la información
2.1. Definición de la seguridad de las redes y de la
información
Las redes son sistemas de almacenamiento, procesamiento y
transmisión de datos. Están compuestos de elementos de tansmisión (cables,
enlaces inalámbricos, satélites, encaminadores, pasarelas, conmutadores, etc.) y
de servicios de apoyo (sistema de nombres de dominio incluidos los servidores
raíz, servicio de identificación de llamadas, servicios de autenticación, etc.).
Conectadas a las redes existe un número cada vez mayor de
aplicaciones (sistemas de entrega de correo electrónico, navegadores, etc) y de
equipos terminales (teléfono, ordenadores centrales, ordenadores personales,
teléfonos móviles, organizadores personales, aparatos electrodomésticos,
máquinas industriales, etc.).
Los requisitos generales de seguridad de las redes y los
sistemas de información presentan las siguientes características generales
interdependientes:
i) Disponibilidad – Significa que los datos son accesibles
y los servicios operativos aún en caso de alteraciones del tipo de cortes de
corriente, catástrofes naturales, accidentes o ataques. Esta característica es
particularmente importante cuando una avería de la red de comunicaciones pueda
provocar interrupciones en otras redes críticas como el transporte aéreo o el
suministro de electricidad.
ii) Autenticación – Confirmación de la identidad declarada
de usuarios o entidades jurídicas.
Son necesarios métodos de autenticación adecuados para
muchos servicios y aplicaciones, como la conclusión de un contrato en línea, el
control del acceso a determinados servicios y datos (por ejemplo, para el
teletrabajo) y la autenticación de los sitios Web (por ejemplo, en el caso de
los bancos en Internet). La autenticación debe contemplar la posibilidad de
mantener el anonimato, dado que muchos servicios no necesitan la identidad del
usuario y
sólo requieren la confirmación fiable de determinados
criterios (las denominadas credenciales anónimas) como la capacidad de pago.
iii) Integridad – Confirmación de que los datos que han
sido enviados, recibidos o almacenados son completos y no han sido modificados.
La integridad es especialmente importante en relación con la autenticación para
la conclusión de contratos o en los casos en los que la exactitud de los datos
es crítica (datos médicos, diseño industrial, etc.).
iv) Confidencilidad – Protección de las comunicaciones o de
los datos almacenados contra su interceptación y lectura por parte de personas
no autorizadas. La confidencialidad es especialmente necesaria para la
transmisión de datos sensibles y uno de los requisitos a la hora de dar
respuesta a las inquietudes en materia de intimidad de los usuarios de las redes
de comunicación.
Es preciso tener en cuenta todos los factores que pueden
amenazar la seguridad, y no únicamente los de carácter malintencionado. Desde el
punto de vista de los usuarios, los peligros derivados de los incidentes del
entorno o de errores humanos que alteren la red pueden ser tan costosos como los
ataques malintencionados.
La seguridad de las redes y de la información puede
entenderse como la capacidad de las redes o de los sistemas de información para
resistir, con un determinado nivel de confianza, todos los accidentes o acciones
malintencionadas que pongan en peligro la disponibilidad, autenticidad,
integridad y confidencialidad de los datos almacenados o transmitidos y de los
correspondientes servicios que dichas redes y sistemas ofrecen o hacen
accesibles.
2.2. Resumen de las amenazas en materia de seguridad
Las empresas que utilizan la red para vender sus productos
u organizar la entrega de los mismos pueden verse paralizadas por un ataque del
tipo "denegación de servicio". La información personal y financiera puede ser
interceptada y utilizada con fines fraudulentos. La seguridad nacional puede
verse amenazada. Estos ejemplos dan una idea del peligro que supone una
seguridad deficiente. Cabe distinguir entre ataques intencionados (secciones
2.2.1 a 2.2.5) y alteraciones no intencionadas (sección 2.2.6). El objetivo de
estas secciones es especificar el tipo de riesgos para la seguridad con el fin
de preparar un marco político para mejorar la seguridad en la sección 3.
2.2.1. Interceptación de las comunicaciones
La comunicación electrónica puede verse interceptada y los
datos pueden ser copiados o modificados. La interceptación puede realizarse
mediante el acceso físico a las líneas de las redes, por ejemplo, "pinchando" la
línea, y el control de las transmisiones de radio. Los puntos críticos para la
interceptación del tráfico de comunicación son los puntos de gestión y de
concentración de la red, como los encaminadores, pasarelas, conmutadores y
servidores de explotación de la red.
Es preciso distinguir la interceptación ilegal o
malintencionada de las comunicaciones de las actividades legales de
interceptación. La interceptación de las comunicaciones por razones de seguridad
pública está autorizada en casos específicos y con fines limitados en todos los
Estados miembros de la UE. Existe un marco jurídico que permite a los órganos
encargados de hacer respetar la ley obtener una orden judicial o, en el caso de
dos Estados miembros, una autorización expedida por un ministro, para
interceptar las comunicaciones.
Daños potenciales - La interceptación ilegal puede causar
daños tanto por intrusión en la vida privada de las personas como por la
explotación de los datos interceptados, como palabras clave o datos de las
tarjetas de crédito, para usos comerciales o sabotaje. Este es uno de los
principales frenos del desarrollo del comercio electrónico en Europa.
Soluciones potenciales – La defensa contra la
interceptación podrá realizarse a través de los operadores que deben velar por
la seguridad de la red con arreglo a lo dispuesto en la Directiva 97/66 CE y de
los usuarios que pueden encriptar los datos transmitidos por la red.
Para los operadores, la protección de la red contra la
interceptación es una tarea compleja y costosa. El método clásico utilizado por
los operadores de servicios de telecomunicaciones para garantizar la seguridad
de las redes han sido los controles del acceso físico de las redes en las
instalaciones y directrices para el personal. La encripción del tráfico sólo se
ha utilizado esporádicamente. Para las aplicaciones sin hilo, es preciso velar
por que las transmisiones por radio estén adecuadamente encriptadas. Los
operadores de servicios de comunicación móvil encriptan el tráfico entre el
teléfono móvil y la estación de base. En la mayor parte de los países de la UE,
la eficacia de la encripción está por debajo de las posibilidades técnicas
debido a la necesidad de hacer posible la interceptación legal. Por las mismas
razones, la encripción puede conectarse y desconectarse de las estaciones de
base sin que lo sepa el usuario.
Los usuarios pueden decidir encriptar ellos mismos los
datos o las señales de voz con independencia de las disposiciones de seguridad
de la red. Aún en el caso de ser interceptados, los datos encriptados
correctamente son incomprensibles para todo el mundo, excepto los destinatarios
autorizados. Para casi todos los tipos de comunicación existen abundantes
programas informáticos y material de encripción disponibles 2 . Existen
productos especiales para encriptar una conversación telefónica o una
transmisión por fax. El correo electrónico puede encriptarse gracias a un
programa informático especial o por medio de un programa integrado en el
programa de tratamiento de textos o un cliente del servicio de correo
electrónico. Para el usuario, el problema reside en el hecho de que si encripta
el correo electrónico o las comunicaciones vocales, el destinatario deberá poder
entenderlo. Los equipos o los soportes lógicos deberán ser interoperables.
También es preciso que conozcan la clave de de encripción, lo que significa que
deberá existir un mecanismo para recibir la clave con la correspondiente
autenticación de la misma. El coste de encripción en trabajo y dinero es
importante y los usuarios a menudo no disponen de suficiente información sobre
los riesgos y ventajas para la seguridad, lo que les impide tomar las decisiones
adecuadas.
Un sistema de seguridad habitualmente utilizado en Internet
es el denominado “Secure Socket Layer” (SSL), que encripta la comunicación entre
un servidor web y el navegador del usuario. En el pasado, el desarrollo de esta
tecnología, en particular su versión más potente (128 bit), se ha visto frenado
por anteriores restricciones a su exportación por parte de los Estados Unidos.
Recientemente se revisó el régimen de control de las
exportaciones de los Estados Unidos a raíz de la adopción de un régimen
comunitario más liberal para el control de las exportaciones de productos y
tecnología de doble uso 3 . Las estadísticas señalan que el número de servidores
web seguros en Europa está por debajo del de los Estados Unidos.
Operadores, usuarios y productores deben hacer frente al
problema de la diversidad de normas competidoras y no interoperables. Por
ejemplo, en el ámbito de la seguridad del correo electrónico dos normas 4
compiten por hacerse con la hegemonía del mercado. La influencia de Europa en
este campo ha sido escasa. Como consecuencia, el usuario europeo se enfrenta a
una profusión de productos no europeos que emplean estas normas cuyo acceso
puede verse restringido en función de la política de control de la exportación
de los EE. UU. Dado que el nivel de seguridad que ofrece un buen número de estos
productos (por ejemplo, Echelon ) suscita preocupación, algunos gobiernos de la
UE están considerando la utilización de soportes lógicos de fuente abierta para
reforzar la confianza en los productos de encripción. No obstante, estas
iniciativas se encuentran aún en fase piloto 6 , aún no han sido coordinadas y
cabe incluso la posibilidad de que las fuerzas del mercado sean más fuertes que
los esfuerzos gubernamentales aislados. La mejor forma de abordar este problema
es una evaluación en profundidad de los productos comerciales y de fuente
abierta.
2.2.2. Acceso no autorizado a ordenadores y redes de
ordenadores.
El acceso no autorizado a ordenadores o redes de
ordenadores se realiza habitualmente de forma malintencionada para copiar,
modificar o destruir datos. Técnicamente, se conoce como intrusión y adopta
varias modalidades: explotación de información interna, ataques de diccionario,
ataques de fuerza brutal (aprovechando la tendencia de la gente a utilizar
contraseñas previsibles), ingeniería social (aprovechar la tendencia de la gente
a desvelar información a personas en apariencia fiables) e interceptación de
contraseñas. Esta intrusión a menudo se produce desde dentro de la organización
(ataques internos).
Daños potenciales - Si bien algunas intrusiones no
autorizadas están motivadas por un desafío intelectual más que por un fin
lucrativo, lo que empezó siendo una actividad molesta (a menudo llamada "hacking")
ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las redes de información y ha
incitado a las personas con intenciones delictivas o malintencionadas a explotar
los mismos puntos débiles. Todos los usuarios tienen derecho a la protección
frente al acceso no autorizado a su información confidencial, en particular sus
datos financieros, sus cuentas bancarias y sus historiales médicos. Para el
sector público y empresarial, las amenazas van desde el espionaje económico a la
modificación de los datos internos o públicos, incluida la corrupción de sitios
Web.
Soluciones potenciales – Los métodos más ampliamente
utilizados para protegerse contra el acceso no autorizado son los controles de
contraseña y la instalación de cortafuegos. Estas soluciones ofrecen una
protección limitada y deben completarse con otros controles de seguridad, por
ejemplo el reconocimiento de ataques, la detección de intrusiones y el control a
nivel de las aplicaciones (incluidos los sistemas que emplean tarjetas
inteligentes). La eficacia de los controles depende de la correspondencia entre
su funcionalidad y los riesgos relacionados con un entorno específico. Es
preciso establecer un equilibrio entre la protección de la red y las ventajas
del libre acceso. Debido a la rápida evolución de la tecnología y de los
correspondientes nuevas amenazas para las redes, los controles independientes de
la seguridad de las redes deberán ser revisados permanentemente. Mientras los
usuarios y los proveedores no sean plenamente conscientes de la vulnerabilidad
de sus redes, no se recurrirá plenamente a las posibles soluciones.
El gráfico de más abajo ofrece una visión general de la
utilización actual de los productos de seguridad en la Unión Europea (las
estadísticas se basan en una encuesta realizada en febrero de 2001 en el marco
del ejercicio de evaluación comparativa de la iniciativa eEuropa 2002).
2.2.3. Perturbación de las redes
Actualmente las redes se encuentran ampliamente
digitalizadas y controladas por ordenadores. En el pasado la razón de
perturbación de la red más frecuente era un fallo en el sistema informático que
controla la red y los ataques a las redes estaban dirigidos principalmente a
dichos ordenadores. En la actualidad, los ataques más peligrosos suelen cebarse
en los puntos débiles y más vulnerables de los componentes de las redes
(sistemas operativos, encaminadores, conmutadores, servidores de nombres de
dominio, etc.)
Si bien los ataques al sistema telefónico no han
constituido una gran preocupación en el pasado, los ataques a Internet se han
hecho bastante frecuentes. Esto se debe al hecho de que las señales de control
telefónicas están separadas del tráfico y pueden ser protegidas, mientras que
Internet permite a los usuarios acceder a los ordenadores clave de gestión. No
obstante, la red telefónica puede hacerse más vulnerables en el futuro en la
medida en que pueda integrar elementos clave de Internet y su plan de control
esté abierto a agentes externos.
Los ataques pueden ser de varios tipos:
Ataques contra los servidores de nombres de dominio:
Internet depende del funcionamiento del sistema de nombres de dominio (DNS) por
medio del cual se traducen direcciones de la red abstractas (por ejemplo, IP n°
147.67.36.16) en nombres comprensibles (por ejemplo, www.europa.eu.int) y
viceversa. Si falla una parte del DNS no se podrán localizar algunos sitios Web
y los sistemas de envío del correo electrónico podrán dejar de funcionar. La
corrupción de los servidores raíz DNS u otros servidores de nombres de dominio
de nivel superior podría provocar una perturbación general. A principios del
presente año, se han descubierto ciertos puntos débiles en los programas
utilizados por la mayor parte de los servidores de nombres de dominio.
Ataques contra el sistema de encaminamiento: El
encaminamiento en Internet está altamente descentralizado. Cada encaminador
informa periódicamente a los encaminadotes cercanos de las redes que conoce y de
la forma de alcanzarlas. El peligro está en que estas informaciones no pueden
ser verificadas ya que, debido al diseño del sistema, el conocimiento que cada
encaminador tiene de la topología de la red es mínimo. Por consiguiente,
cualquier encaminador puede presentarse a sí mismo como el mejor camino a un
destino determinado con el fin de interceptar, bloquear o modificar el tráfico a
ese destino.
Ataques por saturación y denegación de servicio: Estas
formas de ataque atentan contra la red sobrecargándola con mensajes artificiales
que dificultan o impiden el acceso legítimo. Se podría comparar con el caso de
un fax bloqueado por mensajes largos y repetidos. Los ataques por saturación
tratan de sobrecargar los servidores Web o la capacidad de tratamiento de los
proveedores de servicios de Internet por medio de mensajes generados
automáticamente.
Daños potenciales - Las interrupciones han perjudicado a
algunos sitios Web prestigiosos.
Algunos estudios han estimado en varios cientos de millones
de euros el coste de un ataque reciente, sin contar el perjuicio no
cuantificable en términos de reputación. Las empresas cuentan cada vez más con
la disponibilidad, de su sitio Web para sus negocios, siendo especialmente
vulnerables las que dependen de el para el suministro just in time.
Soluciones potenciales - Los ataques contra los servidores
DNS son en principio fáciles de combatir si se extienden los protocolos DNS, por
ejemplo con ayuda de extensiones DNS seguras basadas en la criptografía de clave
pública. No obstante, ello exige la instalación de nuevos programas informáticos
en las máquinas clientes, por lo que aún no está suficientemente extendido.
Además, el proceso administrativo necesario para aumentar la confianza entre los
dominios DNS debe hacerse más eficaz.
Los ataques contra el sistema de encaminamiento son mucho
más difíciles de combatir. Internet ha sido diseñado para favorecer al máximo la
flexibilidad de encaminamiento con el fin de reducir la probabilidad de pérdida
de un servicio en caso de fallo de una parte de la infraestructura de la red. No
existe ningún medio eficaz para dar seguridad a los protocolos de
encaminamiento, en particular en los encaminadores principales.
El volumen de los datos transmitidos no permite un filtrado
pormenorizado, dado que tal verificación llevaría al colapso de la red. Por esta
razón las redes sólo incluyen funciones elementales de filtrado y de control de
acceso, mientras que las funciones de seguridad más elaboradas (autenticación,
integridad, encripción, por ejemplo) se sitúan en la frontera de las redes, es
decir, en las terminales y servidores de las redes que sirven de puntos
terminales.
2.2.4. Ejecución de programas malintencionados que
modifican y destruyen los datos.
Los ordenadores funcionan con programas informáticos.
Lamentablemente, los programas pueden usarse también para desactivar un
ordenador y para borrar o modificar los datos. Como ya se ha explicado, cuando
esto ocurre en un ordenador que forma parte de la gestión de una red, los
efectos de estas alteraciones pueden tener un alcance considerable. Un virus es
un programa informático malintencionado. Es un programa que reproduce su propio
código adhiriéndose a otros programas de modo que cuando se ejecuta el programa
informático infectado se activa el código del virus.
Existen otros tipos de software maligno: algunos afectan
únicamente al ordenador en el que se copian, mientras que otros se propagan a
otros ordenadores conectados en la red. Por ejemplo, existen programas
(denominados "bombas lógicas") que permanecen en letargo hasta que son activados
por un acontecimiento específico, como una fecha (por ejemplo, viernes 13).
Otros programas parecen benignos pero cuando se lanzan ponen en marcha un ataque
maligno ("caballos de Troya"). Otros programas (denominados "gusanos") no
infectan otros programas como si se tratara de un virus, sino que crean copias
de ellos mismos, copias que crean a su vez más copias que acaban inundando el
sistema.
Daños potenciales - Los virus pueden ser muy destructivos
como ponen de relieve los elevados costes que originaron recientes ataques (por
ejemplo, "I Love You", "Melissa" y "Kournikova"). El gráfico que se muestra más
adelante ofrece un resumen del aumento del número de virus que los usuarios de
Internet de la UE encontraron entre octubre de 2000 y febrero de 2001 (por
Estado miembro). Una media del 11% de los usuarios de Internet europeos
atraparon un virus en su ordenador doméstico.
Soluciones potenciales - Los programas antivirus son la
única defensa. Están disponibles en varias modalidades. Por ejemplo, los escáner
y desinfectantes de virus identifican y borran los virus conocidos. Su principal
debilidad reside en el hecho de que no identifican fácilmente nuevos virus aun
cuando se actualicen regularmente. Otro ejemplo de defensa antivirus lo
constituye el comprobador de la integridad. Para que un virus pueda infectar un
ordenador debe cambiar alguna cosa en ese sistema. El control de integridad
permitiría identificar dichos cambios del sistema aun cuando los produzca un
virus desconocido.
A pesar de la existencia de productos de defensa
relativamente bien desarrollados, han aumentado los problemas creados por los
programas malignos. Dos son las razones principales:
en primer lugar, el grado de apertura de Internet permite
que los piratas aprendan los unos de los otros y desarrollen métodos para eludir
los mecanismos de protección; en segundo lugar, Internet se extiende y llega a
un número cada vez mayor de usuarios, muchos de los cuales no se dan cuenta de
la necesidad de tomar precauciones. La seguridad dependerá del grado de difusión
de los programas de protección.
2.2.5. Declaración falsa
A la hora de efectuar una conexión a la red o de recibir
datos, el usuario formula hipótesis sobre la identidad de su interlocutor en
función del contexto de la comunicación. La red ofrece algunas indicaciones,
pero el mayor riesgo de ataque procede de la gente que conoce el contexto, es
decir, los "insiders". Cuando un usuario marca un número o teclea una dirección
Internet en el ordenador, debería alcanzar el destino previsto. Esto es
suficiente para un gran número de aplicaciones, pero no para las transacciones
comerciales importantes o las comunicaciones médicas, financieras u oficiales,
que exigen un nivel más elevado de integridad, autenticación y confidencialidad.
Daños potenciales - Las declaraciones falsas de personas
físicas o jurídicas pueden causar daños de diversos tipos. Los usuarios pueden
descargar programas malignos de un sitio Web que se presenta como una fuente
fiable. Programas de rechazo de este tipo pueden transmitir datos confidenciales
a personas no autorizadas. La declaración falsa puede ser la causa del rechazo
de un contrato, etc. El daño principal es sin duda el hecho de que la falta de
autenticación constituya un freno a posibles transacciones comerciales.
Numerosos estudios señalan que las preocupaciones en materia de seguridad
constituyen una de las principales razones para no llevar a cabo transacciones
por Internet. Si la gente pudiera confiar plenamente en que su interlocutor es
quien afirma ser, el nivel de confianza en las transacciones de Internet
aumentaría sensiblemente.
Soluciones potenciales - Los esfuerzos por introducir la
autenticación en las redes, junto con el protocolo SSL, ya permiten garantizar
un cierto grado de confidencialidad. Las redes privadas virtuales (VPN) utilizan
SSL e IPsec para permitir comunicaciones en Internet y en canales abiertos con
un grado determinado de seguridad. No obstante, la utilidad de estas soluciones
se ve limitada en la medida en que se basan en certificados electrónicos y que
no existe ninguna garantía sobre la autenticidad de los mismos. Un tercero, a
menudo denominada "autoridad de certificación" o, como en el caso de la
Directiva sobre firmas electrónicas 8 , "proveedor de servicios de
certificación", puede ofrecer dicha garantía. La adopción a gran escala de esta
solución se enfrenta al mismo problema que la encripción, la necesidad de
interoperabilidad y de llevar a cabo una gestión de las claves. En una VPN esto
no es un problema, ya que se pueden desarrollar soluciones pa4tentadas, sin
embargo, en el caso de las redes públicas se trata de un problema de gran
importancia.
La Directiva sobre firmas electrónicas mejora el fundamento
jurídico para facilitar la autenticación electrónica en la UE. Constituye un
marco que permite el desarrollo libre del mercado, pero que incluye
disposiciones que fomentan el desarrollo de firmas más seguras para su
reconocimiento legal. La transposición de la Directiva al Derecho nacional está
actualmente en curso.
2.2.6. Accidentes no provocados
Numerosos problemas de seguridad se deben a accidentes
imprevistos o no provocados como:
catástrofes naturales (por ejemplo, tormentas,
inundaciones, incendios, terremotos)
terceras partes sin relación contractual con el operador o
el usuario (por ejemplo, interrupción del servicio por obras de construcción)
terceras partes con relación contractual con el operador o
el usuario (defectos de programas informáticos o componentes de ordenadores
suministrados)
errores humanos o deficiencias de la gestión del operador
(incluido el proveedor de servicio) o el usuario (por ejemplo, problemas en la
gestión de la red o incorrecta instalación de un programa).
Daños potenciales: Las catástrofes naturales pueden
perturbar la disponibilidad de las redes. Es en dichos casos cuando, por
desgracia, se hace fundamental justamente disponer de líneas de comunicación en
perfecto estado. Las averías del soporte físico y las deficiencias del diseño
del soporte lógico pueden provocar la alteración inmediata del servicio o
favorecer los ataques. Una gestión deficiente de la capacidad de la red puede
provocar una congestión que ralentice o obstruya los canales de comunicación.
En este contexto, una cuestión crucial la constituye la
distribución de responsabilidades entre las partes. En la mayoría de los casos
los usuarios están exentos de responsabilidades, pero las posibilidades de
presentar una reclamación son escasas o nulas.
Soluciones potenciales: Los operadores de las redes de
telecomunicaciones conocen los riesgos de accidentes del entorno y para ello han
previsto redundancias y protección de la infraestructura en sus redes. El
aumento de la competencia podrían tener un impacto ambivalente en la conducta de
los operadores. Por un lado, la competitividad de los precios puede empujar a
los operadores a reducir estas redundancias, pero por otro, el aumento en el
número de operadores como resultado de la liberalización del mercado puede hacer
que los usuarios pasen a un nuevo operador en caso de no disponibilidad del suyo
(del mismo modo que se cambia de compañía a un pasajero cuando se anula el vuelo
de la compañía en la que viajaba). No obstante, el Derecho comunitario obliga a
los Estados miembros a tomar los pasos necesarios para garantizar la
disponibilidad de las redes públicas en caso de catástrofes naturales u otra
interrupción accidental de la red (Directiva 97/33/CE sobre interconexión 9 y
Directiva 98/10/CE sobre telefonía vocal). En conjunto, en este ámbito, poco se
sabe sobre el nivel de seguridad como resultado del aumento del número de redes
interconectadas.
La competencia entre los proveedores de soportes y
programas informáticos debería repercutir en la mejora de la seguridad de los
productos, sin embargo, la competencia no es lo suficientemente fuerte como para
favorecer las inversiones en materia de seguridad y ésta última tampoco
constituye un factor de compra clave. Los defectos de seguridad se advierten a
menudo demasiado tarde, cuando el daño ya es irreparable. La defensa de la
competencia leal en los mercados de la tecnología de la información favorecerá
el desarrollo de condiciones de seguridad adecuadas.
El riesgo de errores humanos y de funcionamiento puede
reducirse mejorando la información y la concienciación. El establecimiento de
una política adecuada en materia de seguridad a nivel de la empresa podría
reducir estos riesgos.
2.3. Nuevos desafíos
La seguridad de la red y de la información se convertirá
probablemente en un factor clave del desarrollo de la sociedad de la información
dado medida que el desarrollo de las redes desempeña un papel fundamental en la
vida económica y social. Dos son los temas principales que habrá que considerar:
el aumento del daño potencial y la aparición de nuevas tecnologías:
i) Las redes y sistemas de información transportan cada vez
más datos sensibles e información económica valiosa que los hace objeto
potencial de ataques. Estos ataques son de poca importancia y de escasa gravedad
a escala nacional, por ejemplo en el caso de la degradación de un sitio Web
personal o del reformateado de un disco duro por parte de un virus. No obstante,
la perturbación se puede producir a otra escala mucho más crítica, hasta
plantear problemas como interferencias en las comunicaciones militares, graves
cortes de corriente o importantes pérdidas comerciales debidas a ataques por
denegación de servicio o de violaciones de la confidencialidad.
Es difícil evaluar el alcance exacto de los daños reales y
potenciales imputables a deficiencias de la seguridad de las redes. No se
dispone de un sistema de información sistemático y muchas empresas prefieren
ocultar los ataques sufridos para evitar una publicidad negativa.
Por todo ello, las pruebas de que se disponen son puramente
anecdóticas. Los costes de los ataques no son sólo los costes directos (pérdida
de ingresos, pérdida de información valiosa, costes de mano de obra para la
reparación de la red), sino también los intangibles, más difíciles de estimar,
de los que el principal es la pérdida de reputación.
ii) La seguridad de las redes es un problema dinámico. La
velocidad en el cambio de la tecnología plantea nuevos desafíos de forma
permanente. Los problemas que ayer se planteaban desaparecen y las soluciones
actuales de dichos problemas dejan de tener sentido.
Casi cada día aparecen en el mercado aplicaciones,
servicios y productos nuevos. Pero es evidente que algunos factores del
desarrollo de las redes suponen un importante desafío para una política de la
seguridad privada y pública:
Diferentes objetos digitales transitarán por las redes,
como objetos multimedios, programas descargables o agentes móviles con políticas
de seguridad incorporadas. La noción de disponibilidad tal y como hoy se percibe
como la posibilidad de usar las redes evolucionará en términos de uso
autorizado, por ejemplo, el derecho de utilizar un juego de vídeo durante un
tiempo determinado, el derecho a crear una única copia de un programa
informático, etc.
En el futuro, los operadores de las redes de IP podrán
querer aumentar la seguridad recurriendo al control continuo del tráfico de la
red, con el fin de permitir únicamente el tráfico autorizado. No obstante, estas
medidas deberán ajustarse a las correspondientes normas de protección de los
datos.
Los usuarios pasarán a disponer de conexiones de Internet
activas y permanentes lo que multiplicará los riesgos de piratería y hará
vulnerables los terminales no protegidos, al tiempo que será más fácil para los
piratas evitar la detección.
Se generalizará el uso de redes domésticas que conecten
varios aparatos, lo que ofrecerá nuevas posibilidades de ataque y aumentará la
vulnerabilidad de los usuarios (desactivación de alarmas a distancia, por
ejemplo).
La introducción a gran escala de redes sin hilos (por
ejemplo, bucle local inalámbrico, redes de área local inalámbrica y móviles de
la tercera generación) planteará el problema de la encripción de las señales de
radio. Por lo tanto, resultará cada vez más difícil exigir por ley una
encripción leve de dichas señales.
Las redes y los sistemas de información estarán en todas
partes, con una combinación de sistemas fijos y sin hilo, y ofrecerán un
"ambiente inteligente", es decir, funciones autoorganizadas activadas de forma
automática que tomarán decisiones que antes tomaba el usuario. El reto será
evitar debilidades inaceptables e integrar la arquitectura de seguridad.
3. Un enfoque político europeo
3.1. Justificación de la intervención pública
La protección de las redes de comunicación constituye cada
vez más una prioridad para los responsables políticos debido a la necesidad de
proteger datos, de garantizar el funcionamiento de la economía, por motivos de
seguridad nacional y el deseo de promocionar el comercio electrónico. Ello ha
favorecido la aparición de un importante cuerpo de salvaguardas legales en las
Directivas de la UE sobre protección de los datos y en el marco reglamentario de
la UE en materia de telecomunicaciones (como se demuestra en la sección 3.6).
Estas medidas se deberán aplicar no obstante en un entorno cambiante de nuevas
tecnologías, mercados competitivos, convergencia de redes y globalización. Estos
desafíos se ven agravados por el hecho de que el mercado tiende a no invertir lo
suficiente en seguridad por razones ya indicadas.
Las seguridad de las redes y de la información constituye
una mercancía que se vende y compra en el mercado y que forma parte de las
cláusulas contractuales. El mercado de los productos de seguridad ha registrado
una crecimiento sustancial a lo largo de los últimos años. Según algunos
estudios, el mercado mundial de programas informáticos de seguridad para
Internet se estimaba en 4,4 millardos de dólares a finales de 1999 11 y crecerá
un 23% anual hasta alcanzar 8,3 millardos de dólares en 2004. En Europa, se
estima que el mercado de la seguridad de las comunicaciones electrónicas pasará
de 465 millones de dólares en 2000 a 5,3 millardos de dólares en 2006, mientras
que el mercado de la seguridad para las tecnologías de la información pasará de
490 millones de dólares en 1999 a 2,74 millardos de dólares en 2006.
Se suele pensar que el juego del mercado equilibrará los
costes del suministro de servicios de seguridad y la necesidad específica de
seguridad. Algunos usuarios solicitarán mucha seguridad mientras que otros
estarán satisfechos con un nivel menos alto de garantía, si bien el Estado
podría garantizar un nivel mínimo de seguridad. Sus preferencias se reflejarán
en el precio que estén dispuestos a pagar por los elementos de seguridad. No
obstante, como se puso de relieve en la sección 2, muchos riesgos de seguridad
siguen sin estar resueltos o las soluciones a ciertos problemas de seguridad
tardan en comercializarse precisamente debido a las deficiencias del
funcionamiento del mercado.
i) Costes y beneficios sociales: La inversión en la mejora
de la seguridad de la red genera unos costes sociales que no están adecuadamente
reflejados en los precios del mercado. Por lo que se refiere a los costes, los
agentes del mercado no son responsables de todas las responsabilidades que se
desprenden de su comportamiento en materia de seguridad. Los usuarios y
proveedores con un nivel de seguridad escaso no corren a cargo de la
responsabilidad civil. Sería el caso de un automovilista temerario al que no se
hace responsable de los costes del embotellamiento que provoca su accidente. Del
mismo modo, en Internet varios ataques se han producido a través de máquinas
desprotegidas de usuarios relativamente descuidados. Los beneficios de la
seguridad tampoco están plenamente reflejados en los precios del mercado. Cuando
los operadores, fabricantes o proveedores de servicios mejoran la seguridad de
sus productos, una gran parte de los beneficios de esta inversión repercuten no
sólo en sus clientes, sino también en todos los directa o indirectamente
afectados por las comunicaciones electrónicas, básicamente toda la economía.
ii) Asimetría de información: Las redes son cada vez más
complejas y alcanzan un mercado cada vez más amplio que incluye a un gran número
de usuarios con escasos conocimientos por lo que se refiere a la tecnología y
los riesgos potenciales. Esto significa que los usuarios no son plenamente
conscientes de los riesgos en materia de seguridad y que muchos operadores,
fabricantes y proveedores de servicios tienen dificultades para evaluar la
existencia y difusión de vulnerabilidades. Muchos servicios, aplicaciones y
programas nuevos ofrecen prestaciones atractivas que a menudo son fuente de
nuevas vulnerabilidades (por ejemplo, el éxito de las Web mundiales se debe en
parte a la gama de aplicaciones multimedia que pueden teledescargarse
fácilmente, pero estos "plug ins" son también un punto de entrada de ataques).
Si bien los beneficios son visibles, los riesgos no lo son y los existen más
incentivos para que los proveedores ofrezcan nuevas prestaciones en lugar de más
seguridad.
iii) El problema de la intervención pública: Los operadores
adoptan cada vez más las normas de Internet o conectan de algún modo sus redes a
Internet. No obstante, la seguridad no inspiró el diseño de Internet, más bien
al contrario, se desarrolló para garantizar el acceso a la información y para
facilitar su intercambio. Este ha sido el motivo de su éxito.
Internet se ha convertido en una red de redes mundial de
una riqueza y diversidad sin precedentes, amorfa y carente de parámetros
precisos. Las inversiones en seguridad a menudo son sólo útiles si hace lo mismo
un número suficiente de gente. Por lo tanto, es necesario cooperar para
establecer soluciones de seguridad. La cooperación sólo funciona con una masa
crítica de jugadores, lo que no es fácil de conseguir dado que los beneficios
son para todos, aún para quienes no inviertan en seguridad. La interoperabilidad
entre productos y servicios abrirá las puertas a la competencia entre las
distintas soluciones en materia de seguridad. No obstante, los costes de
coordinación son importantes en el caso de soluciones globales y algunos agentes
se ven tentados a imponer una solución patentada en el mercado. Dado que muchos
productos y servicios aún utilizan soluciones patentadas, no hay ninguna ventaja
competitiva en usar normas de seguridad que sólo son eficaces si su uso es
universal.
Como resultado de estas imperfecciones el marco de
protección de los datos y de las telecomunicaciones ya estipula una serie de
obligaciones para los operadores y proveedores de servicios para garantizar un
determinado nivel de seguridad en los sistemas de información y comunicación. La
justificación de una intervención a escala europea en materia de seguridad de
las redes y de la información puede describirse de la forma siguiente.
En primer lugar, las disposiciones legales de la UE han de
aplicarse de forma eficaz, lo que exige una comprensión común de los problemas
de seguridad latentes y de las medidas específicas a adoptar. El marco legal
deberá evolucionar también en el futuro, como ya puede verse en el caso del
nuevo marco reglamentario propuesto para las comunicaciones electrónicas o en el
de las próximas propuestas en materia de cibercriminalidad. En segundo lugar,
algunas imperfecciones del mercado conducen a la conclusión de que las fuerzas
del mercado no encauzan las inversiones necesarias hacia el desarrollo de
tecnologías de las seguridad o a prácticas de seguridad. Las medidas políticas
pueden reforzar el proceso del mercado y mejorar al mismo tiempo el
funcionamiento del marco legal. Por último, los servicios de comunicación y de
información son transfronterizos, lo que exige un enfoque europeo para
garantizar un mercado único para estos servicios, el aprovechamiento de las
soluciones comunes y la capacidad para actuar de forma eficaz a nivel mundial.
Las medidas políticas propuestas en materia de seguridad de
las redes y de la información deberán considerarse no solamente en el contexto
de la legislación existente en materia de telecomunicación y protección de los
datos, sino también en relación con las políticas más recientes de lucha contra
la ciberdelincuencia. La Comisión publicó recientemente una
Comunicación sobre la ciberdelincuencia en la que se prevé,
entre otras iniciativas, el establecimiento de un foro UE de ciberdelincuencia
de fomento de la comprensión y cooperación a nivel de la UE de todas las partes
afectadas. Una política de seguridad de las redes y de la información será el
eslabón perdido en este marco político. El siguiente diagrama muestra las tres
áreas e ilustra con algunos ejemplos su interrelación.
Seguridad de las redes y de la información
Ciberdelincuencia - Protección de los datos
3.2. Concienciación
Demasiados usuarios (públicos y privados) aún no son
conscientes de las posibles amenazas a que se pueden enfrentar a la hora de usar
las redes de comunicación o las soluciones que ya existen para hacerles frente.
Los temas de seguridad son complicados y la evaluación de los riesgos es difícil
incluso para los expertos. La falta de información es una de las imperfecciones
del mercado que una política de seguridad debería paliar. Existe el riesgo de
que muchos usuarios, alarmados ante la información sobre los problemas de
seguridad, renuncien al comercio electrónico sin más. Otros que no estén
suficientemente informados o que subestimen el riesgo pueden ser poco
cuidadosos. Algunas empresas podrían verse tentadas a quitar importancia a
algunos riesgos ante el temor de perder clientes potenciales.
Paradójicamente existe una gran cantidad de información
sobre seguridad de las redes y de la información disponible en Internet y las
revistas informáticas cubren este tema sobradamente. El problema para los
usuarios es encontrar información adecuada y comprensible, actualizada y que
responda a sus necesidades prácticas. La industria del automóvil ofrece un buen
ejemplo de cómo complicadas especificaciones en materia de seguridad se pueden
transformar en una prestación clave para obtener una ventaja comercial. Por
último, los proveedores de servicios de un servicio de telecomunicaciones
público están obligados, con arreglo a la legislación comunitaria, de informar a
sus subcriptores sobre los riesgos específicos de un fallo en la seguridad de la
red y de los posibles remedios, incluidos los costes correspondientes (artículo
4 de la Directiva 97/66/CE).
El objetivo de una iniciativa de concienciación de los
ciudadanos, administraciones y empresas es por lo tanto suministrar información
accesible, independiente y fiable sobre seguridad de la red y de la información.
Es preciso un debate sobre seguridad. Una vez garantizada la concienciación, la
gente puede optar por el nivel de protección que crea conveniente.
Acciones propuestas:
Los Estados miembros deberán poner en marcha una campaña de
información y de educación y es preciso actualizar el trabajo en marcha en este
sentido. Debería tratarse de una campaña en los medios de comunicación de masas
dirigida a las partes interesadas. Una campaña buena y eficaz no es barata. El
desarrollo de un contenido que no sea alarmista y que no ofrezca nuevas pistas a
piratas potenciales exige una planificación cuidadosa.
La Comisión Europea facilitará un intercambio de las
mejores prácticas y garantizará un determinado nivel de coordinación de las
distintas campañas nacionales a nivel comunitario, en concreto en lo que se
refiere al contenido de la información que deberá ofrecerse. Un elemento de esta
acción será un portal para sitios Web tanto a nivel nacional como europeo.
La conexión de estos portales con sitios Web fiables de
socios internacionales también está prevista.
Los Estados miembros deberán fomentar el uso de mejores
prácticas basadas en medidas existentes como ISO/IEC 17799 (código de prácticas
para la gestión de la seguridad de la información www.iso.ch). Esta medida
debería estar especialmente dirigida a las PYME. La Comisión prestará su apoyo a
los Estados miembros en estos esfuerzos.
Los sistemas de educación de los Estados miembros deberán
prestar mayor atención a los cursos sobre seguridad. Deberán desarrollarse
programas educativos a todos los niveles, con formación sobre los riesgos de
seguridad de redes abiertas y soluciones eficaces, como parte de la enseñanza de
informática de las escuelas.
Es preciso que los profesores aprendan sobre seguridad en
sus programas de formación. La Comisión Europea apoya el desarrollo de nuevos
módulos para los planes de estudios en el contexto de su programa de
investigación.
3.3. Un sistema europeo de alarma y de información
Aún cuando los usuarios conozcan los riesgos para la
seguridad seguirá siendo preciso alertarles sobre nuevos peligros. Los piratas
siempre encontrarán nuevos flancos débiles en los sistemas de protección. La
industria desarrolla permanentemente nuevas aplicaciones y servicios
informáticos que ofrecen servicios de mejor calidad y hacen Internet más
atractivo, pero este proceso también abre nuevas brechas de forma involuntaria.
Incluso los ingenieros de redes y los expertos informáticos
se sorprenden con la novedad de algunos ataques. Es necesario establecer un
sistema rápido de alarma que pueda alertar rápidamente a todos los usuarios,
junto con una fuente de información rápida y fiable sobre cómo hacer frente a
los ataques. Las empresas también necesitan un mecanismo fiable para poder
informar de los ataques sin correr el riesgo de perder la confianza del público.
A ello debe contribuir también un análisis de la seguridad más amplio y a más
largo plazo que aúne el estudio de las pruebas y la evaluación de los riesgos
con los beneficios de una perspectiva más amplia.
Gran parte del trabajo en este área lo realizan los equipos
de respuesta para emergencias informáticas (CERT) o entidades similares. Por
ejemplo, Bélgica ha puesto en pie un sistema de alerta antivirus que permite
informar a los ciudadanos belgas de las amenazas de virus en un plazo de dos
horas. Los CERT existentes operan de forma diferente en cada Estado miembro, lo
que hace la cooperación bastante complicada. Los CERT existentes no están
siempre convenientemente equipados y sus tareas a menudo no están claramente
definidas. La coordinación mundial se realiza a través de CERT/CC, parcialmente
financiada por el gobierno de los Estados Unidos y los CERT europeos dependen de
la política de difusión de la información del CERT/CC y otros.
Como consecuencia de estas dificultades la cooperación
europea es bastante limitada. La cooperación es fundamental para garantizar una
alarma precoz en toda la Unión a través del intercambio instantáneo de
información desde los primeros signos de ataque en un país. Por lo tanto, sería
preciso fortalecer la cooperación con el sistema CERT en la Unión Europea con
carácter urgente. En el contexto del plan de acción eEuropa, se ha acordado una
primera acción dirigida al fortalecimiento de la cooperación entre el sector
público y privado en materia de seguridad de funcionamiento de las
infraestructuras de información (incluido el desarrollo de sistemas de alarma
precoz) y la mejora de la cooperación entre los distintos CERT.
Acciones propuestas:
Los Estados miembros deberán revisar su sistema de CERT con
el fin de mejorar el equipamiento y competencias de los centros existentes. Como
apoyo al trabajo nacional en este sentido, la Comisión Europea desarrollará una
propuesta concreta para fortalecer la cooperación en la Unión Europea. Dicho
apoyo incluirá las propuestas de proyectos en el marco del programa TEN Telecom
que garanticen la creación eficaz de redes y el establecimiento de medidas de
acompañamiento en el programa TSI con el fin de facilitar el intercambio de
información.
Una vez creada la red CERT a nivel de la UE, se debería
conectar a instituciones similares a nivel mundial, por ejemplo al sistema de
información de incidentes del G8 propuesto.
La Comisión propone que se examine con los Estados miembros
la forma óptima de organizar la recogida de datos a nivel europeo, su análisis y
la planificación de futuras respuestas a las amenazas para la seguridad
emergentes. El carácter organizativo de una posible estructura es una cuestión a
debatir con los Estados miembros.
3.4. Apoyo tecnológico
La inversión en soluciones en materia de seguridad de las
redes y de la información en la actualidad no es la óptima tanto por lo que se
refiere al uso de tecnología como a la investigación de nuevas soluciones. En un
contexto en el que la aparición de nuevas tecnologías trae consigo
inevitablemente nuevos riesgos, es vital una investigación permanente.
La seguridad de la red y de la información ya figura en el
programa relativo a las Tecnologías de la Sociedad de la Información (TSI) del
5º Programa Marco de Investigación de la UE (que asciende a 3,6 millardos de
euros para un periodo de cuatro años) que cuenta con un presupuesto de 30
millones de euros para la investigación conjunta en materia de tecnologías
relacionadas con la seguridad para 2001-2002.
La investigación a nivel técnico sobre criptografía se
encuentra muy avanzada en Europa. El algoritmo belga conocido como "Rijndael"
ganó el concurso de normas avanzadas de encripción organizado por el Instituto
de normalización de los EE.UU. (NIST). El proyecto NESSIE (Nuevos esquemas
europeos de firma, integridad y encripción) en el campo de las TSI ha puesto en
marcha un concurso ampliado sobre algoritmos de encripción que den respuesta a
los requisitos de nuevas aplicaciones multimedios, comercio móvil y tarjetas
inteligentes.
Acciones propuestas:
La Comisión propone la inclusión de la seguridad en el
futuro 6º programa marco, actualmente en debate en el Consejo y el Parlamento.
Para que este gasto sea óptimo, deberá vincularse con una estrategia más amplia
de mejora de la seguridad de la red y de la información. La investigación
financiada a través de dicho programa deberá centrarse en los retos en materia
de seguridad que plantee el mundo "íntegramente digital" y en la necesidad de
garantizar los derechos de los individuos y de las comunidades. Se centrará en
mecanismos de seguridad básicos y su interoperabilidad, procesos dinámicos de
seguridad, criptografía avanzada, tecnologías de mejora de la privacidad,
tecnologías de manipulación de activos digitales y tecnologías de seguridad de
funcionamiento de apoyo a funciones empresariales y organizativas en sistemas
dinámicos y móviles..20
Los Estados miembros deberán fomentar activamente el uso de
productos de encripción potentes y ‘ pluggable’. Las soluciones en materia de
seguridad basadas en la "encripción enchufable" deberán constituir una
alternativa a las incluidas en los sistemas operativos.
3.5. Apoyo a la normalización y certificación orientadas al
mercado
Para que las soluciones de mejora de la seguridad sean
eficaces deben ser adoptadas por un conjunto significativo de agentes del
mercado y basarse preferentemente en normas internacionales abiertas. Uno de los
principales obstáculos para la utilización de muchas soluciones de seguridad,
como por ejemplo la firma electrónica, ha sido la falta de interoperabilidad
entre las distintas aplicaciones. Si dos usuarios quieren comunicarse de forma
segura a través de distintos entornos debe garantizarse la interoperabilidad.
Deberá fomentarse el uso de protocolos e interfaces normalizados, incluida la
aplicación de pruebas de conformidad y de "interoperabilidad". Unas normas
abiertas, basadas preferentemente en programas de fuentes abierta pueden
contribuir a una reparación más rápida de los fallos y a una mayor
transparencia.
Del mismo modo, la evaluación de la seguridad de la
información contribuye a fomentar la confianza de los usuarios. El uso de
criterios comunes ha facilitado el reconocimiento mutuo como método de
evaluación en muchos países 16 y dichos países también han alcanzado un acuerdo
con EE.UU. y Canadá para el reconocimiento mutuo de certificados de seguridad IT.
La certificación de procesos comerciales y los sistemas de
gestión de la seguridad de la información reciben el apoyo de la cooperación
europea para la acreditación (EA). La acreditación de organismos de
certificación aumenta la confianza en su competencia e imparcialidad, fomentando
así la aceptación de sus certificados en el mercado interno.
Además de la certificación, deberán llevarse a cabo pruebas
de interoperabilidad. Un ejemplo de este enfoque lo constituye la Iniciativa
europea para la normalización de firmas electrónicas (EESSI), que está
desarrollando soluciones consensuadas en respuesta a la Directiva de la UE sobre
firmas electrónicas. Otros ejemplos los constituyen la iniciativa sobre tarjetas
inteligentes del programa eEuropa y la relativa a la infraestructura de clave
pública (PKI) lanzada en el marco del programa IDA de intercambio de datos entre
administraciones.
No hay una falta de esfuerzo de normalización sino un gran
número de normas y especificaciones distintas que conducen a la fragmentación
del mercado y a la incompatibilidad de las distintas soluciones. Por lo tanto,
las actividades de normalización y de certificación actuales requieren una mejor
coordinación con el fin de estar al día sobre las nuevas soluciones en materia
de seguridad.
La armonización de especificaciones favorecerá una mayor
interoperabilidad y permitirá la rápida ejecución por parte de los agentes del
mercado.
Acciones propuestas:
Se invita a Las organizaciones de normalización europeas a
acelerar el trabajo sobre productos y servicios interoperables y seguros en un
plazo de tiempo ambicioso y fijo.
Cuando sea necesario, se seguirán nuevas formas de
productos y procedimientos con el fin de acelerar el trabajo y reforzar la
cooperación con los representantes de los consumidores y el compromiso de los
agentes del mercado.
La Comisión seguirá apoyando, principalmente a través de
los programas TSI e IDA, el uso de las firmas electrónicas, la aplicación de
soluciones de infraestructuras de clave pública de fácil uso e interoperables y
la extensión del uso de los protocolos IPv6 e IPSec 18 (como se dispone en el
plan de acción eEuropa 2002).
Se invita a los Estados miembros a que fomenten el uso de
procedimientos de certificación y de acreditación de normas europeas e
internacionales generalmente aceptadas que favorezcan el reconocimiento mutuo de
certificados. La Comisión evaluará la necesidad de adoptar una iniciativa legal
sobre el reconocimiento mutuo de los certificados antes de finales de 2001.
Se incita a los agentes del mercado a que participen de
forma más activa en las actividades de normalización europeas (CEN, Cenelec,
ETSI) e internacionales (Internet Engineering Task Force (IETF) , World Wide Web
Consortium (W3C)).
Los Estados miembros deberían revisar todos las normas de
seguridad pertinentes. Se podrían organizar concursos en cooperación con la
Comisión para encontrar soluciones en materia de seguridad de cara a favorecer
las normas acordadas a nivel internacional.
3.6. Marco Legal
Existen varios textos legales que afectan a la seguridad en
las redes de comunicación y en los sistemas de información, de los que el marco
reglamentario para las telecomunicaciones es el más exhaustivo. Dada la
convergencia de las redes, en los temas de seguridad confluyen ahora
reglamentaciones y tradiciones reguladoras procedentes de varios sectores. Entre
éstos figuran las telecomunicaciones (que incluyen todas las redes de
comunicación) que está siendo regulado y desregulado al mismo tiempo, el sector
de la industria informática, ampliamente desregulada, Internet que ha funcionado
de forma muy libre y el comercio electrónico qué está cada vez más sujeto a una
regulación específica. Por lo que se refiere a la seguridad conviene mencionar
las disposiciones en materia de responsabilidad civil, ciberdelincuencia, firmas
electrónicas, protección de datos y reglamentación de la exportación. De entre
ellas, son de especial importancia varias disposiciones como las directivas de
protección de datos, el marco reglamentario para las telecomunicaciones, y
varias iniciativas legales en el contexto de la Comunicación sobre la
ciberdelincuencia.
La protección de la privacidad es un objetivo político
clave de la Unión Europea. El
artículo 8 del Convenio europeo de Derechos Humanos lo
reconoce como un derecho fundamental . Los artículos 7 y 8 de la Carta de
Derechos fundamentales de la Unión Europea también establece el derecho al
respeto de la vida familiar y privada, el hogar y las comunicaciones y los datos
personales.
Las Directivas sobre protección de datos 22 y en concreto
el artículo 5 de la Directiva sobre protección de datos de las
telecomunicaciones 23 obligan a los Estados miembros a garantizar la
confidencialidad en las redes públicas de telecomunicaciones y en los servicios
de telecomunicaciones públicos. Además, y con el fin de aplicar el artículo 5,
de acuerdo con el artículo 4 de la misma Directiva, los proveedores de servicios
públicos y redes deberán adoptar las medidas técnicas y organizativas adecuadas
para salvaguardar la seguridad de sus servicios. De acuerdo con dicho artículo,
dichas medidas deberán garantizar un nivel de seguridad adecuado al riesgo que
se presente y en consonancia con la evolución de la técnica y el coste de su
aplicación.
Esto significa que todos los operadores de redes tienen una
obligación legal de proteger las comunicaciones contra la interceptación ilegal.
El carácter paneuropeo de los servicios y una mayor competencia internacional
traerán consigo una mayor armonización de estas disposiciones.
La Directiva 95/46/CE sobre protección de los datos,
estipula en su artículo 17 que los controladores y los responsables del
tratamiento deberán adoptar medidas para garantizar un nivel de seguridad
adecuado para los riesgos que presente el procesamiento y la naturaleza de los
datos a proteger, en particular cuando el procesamiento implica la transmisión
de datos a través de una red. Deberán llevar a cabo medidas técnicas y
organizativas para evitar la destrucción accidental o ilícita, pérdida
accidental, alteración, difusión o acceso no autorizado, en particular cuando el
tratamiento implica la transmisión de datos a través de una red, y contra
cualquier otra forma de tratamiento ilícita. Estas disposiciones tienen
implicaciones para los requisitos de seguridad en las redes y sistemas de
información utilizados por las personas y organizaciones a las que hacen
referencia, por ejemplo, a los proveedores de servicios de comercio electrónico.
El carácter paneuropeo de los servicios y una mayor competencia transfronteriza
traerán una mayor necesidad de especificación de los medios necesarios para
cumplir las disposiciones mencionadas.
El marco de la UE para los servicios de telecomunicaciones
contiene varias disposiciones por lo que se refiere a la "seguridad de
funcionamiento de las redes" (es decir, disponibilidad de las redes en caso de
emergencia). La Comisión propuso un nuevo marco reglamentario para los servicios
de comunicación electrónica en julio de 2000 (sometido al proceso de codecisión
y, por lo tanto, a debate en el Parlamento Europeo y el Consejo). Las propuestas
de la Comisión recogen, aunque con algunas modificaciones, las disposiciones
existentes por lo que se refiere a la seguridad e integridad de las redes.
El marco legal existente, por lo tanto, además de cubrir
los temas específicos a que hace referencia cada texto legal, abarca también
algunos aspectos de las redes y los sistemas de información a los que se refiere
la presente comunicación.
La Comunicación sobre ciberdelincuencia ha planteado el
debate en la UE sobre el modo de reaccionar contra las actividades delictivas
que utilizan los ordenadores y las redes electrónicas.
Las discusiones seguirán desarrollándose entre todas las
partes afectadas en el marco del Foro de la UE que se creará en breve, tal y
como se anunciaba en la Comunicación de la Comisión sobre ciberdelincuencia. El
Derecho penal de los Estados miembros debería cubrir el acceso no autorizado a
redes de ordenadores y la violación de la seguridad de los datos personales. En
la actualidad, no hay aproximación del Derecho penal a escala de la Unión
Europea en este área.
Ello puede plantear obstáculos a las investigaciones contra
este tipo de delitos y no constituye un factor de disuasión fuerte para quien
tenga intención de cometer algún delito en este ámbito. La aproximación de las
legislaciones nacionales en materia de Derecho penal contra la intrusión en las
redes de ordenadores es también importante para facilitar la cooperación
judicial entre los Estados miembros.
La legítima preocupación que suscita la ciberdelincuencia
requiere una investigación eficaz sobre la aplicación de la ley. No obstante,
estas preocupaciones legales no deberían crear soluciones que hagan que los
requisitos legales debiliten la seguridad de las comunicaciones y de los
sistemas de información.
Acciones propuestas:
Es preciso alcanzar una comprensión común de las
implicaciones legales de la seguridad en las comunicaciones electrónicas. A este
fin, la Comisión elaborará un inventario de las medidas nacionales que se han
adoptado con arreglo al correspondiente Derecho comunitario.
Los Estados miembros y la Comisión deberán continuar
apoyando la libre circulación de los productos y servicios de encripción a
través de una armonización más estrecha de los procedimientos administrativos
para la exportación y una mayor distensión de los controles a la exportación.
La Comisión propondrá una medida legislativa con arreglo al
Título VI del Tratado de la Unión Europea para aproximar las leyes nacionales
contra los ataques a sistemas informáticos, incluídos la piratería y los ataques
de denegación de servicio.
3.7. La seguridad y la administración pública
El plan de acción eEuropa 2002 tiene como fin fomentar una
interacción más efectiva y eficaz entre los ciudadanos y la administración
pública. Dado que mucha de la información intercambiada entre los ciudadanos y
las administraciones es de carácter personal o confidencial (médica, financiera,
legal, etc.), la seguridad es vital para garantizar una utilización eficaz.
Además, el desarrollo de la administración electrónica hace de las
administraciones públicas ejemplos potenciales de soluciones seguras en materia
de seguridad y agentes del mercado con la posibilidad de influir en la oferta a
través de sus decisiones de contratación pública.
Las administraciones públicas no deben tan solo prever
requisitos de seguridad para la tecnología de los sistemas de información y
comunicación, sino también desarrollar una cultura de seguridad en el seno de la
organización. Ello se puede conseguir a través del establecimiento de "políticas
de seguridad de la organización" hechas a medida para la institución de que se
trate.
Acciones propuestas:
Los Estados miembros deberían incorporar soluciones
eficaces e interoperables en materia de seguridad de la información como
requisito básico para sus actividades en el campo de la administración y
contratación pública electrónicas.
Los Estados miembros deberían introducir las firmas
electrónicas en la oferta de servicios públicos en línea.
Por lo que se refiere a la e-Comisión, la Comisión adoptará
una serie de medidas para fortalecer los requisitos en materia de seguridad en
sus sistemas de información y comunicación.
3.8. Cooperación internacional
Del mismo modo que las comunicaciones a través de la red
cruzan las fronteras en una fracción de segundo, lo hacen los problemas de
seguridad asociados a ellas. La red es tan fuerte como el más débil de sus
eslabones y Europa no puede aislarse del resto de la red mundial. Por lo tanto,
la seguridad exige la cooperación internacional.
La Comisión Europea ya contribuye al trabajo de foros
internacionales como los del G8, la OCDE y ONU. El sector privado también está
abordando los temas de seguridad en sus propias organizaciones como la del
Diálogo empresarial mundial (www.GBDe.org) o la del Proyecto Internet mundial (www.GIP.org).
El diálogo continuo entre estas organizaciones será fundamental para la
seguridad mundial.
Acción propuesta:
La Comisión reforzará el diálogo con las organizaciones
internacionales y socios en materia de seguridad de las redes, y en particular
sobre el aumento de la seguridad de funcionamiento en las redes electrónicas.
4. Próximos pasos
La presente Comunicación ofrece el marco estratégico para
la acción en este área. Se trata de un primer paso y no de un plan de acción
definitivo en materia de seguridad en las redes en Europa.
No obstante, ya se recogen algunas sugerencias de actuación
con el fin de esbozar un marco para un enfoque común europeo. La próxima fase
será la discusión del marco y de las acciones propuestas en los Estados miembros
y en el Parlamento Europeo. El Consejo Europeo de Gotemburgo de los días 15 y 16
de junio podría ofrecer algunas orientaciones de cara al futuro.
La Comisión propone lanzar un amplio debate con la
industria, los usuarios y las autoridades responsables de la protección de datos
sobre los detalles prácticos de la aplicación de las acciones propuestas. Los
comentarios pueden enviarse a eeurope@cec.eu.int hasta finales de agosto de
2001. Por lo tanto, la presente comunicación constituye una invitación a que las
partes interesadas presenten sus comentarios de cara al establecimiento de un
conjunto final de acciones. Este conjunto podría adoptar la forma de una mapa de
carreteras a desarrollar para finales de 2001.